El sexto maratón. Vuelta a Sevilla … y vuelvo a nacer

Llegaba a este maratón de Sevilla 2020 con una forma fisica muy buena gracias a la preparación realizada en Tigers Running Club y tras un ensayo final de 3*10000 en la casa de campo a ritmo ligeramente mas rápido que el deseado para el maratón que me las prometía muy felices para bajar ese de marca persona en Barcelona 2015.

Pero la vida tiene muchas variables y yo lo comprobé la última semana del maratón, la que debes descansar, si la vida te deja, que no fue el caso.

Coincidió la celebración de un evento profesional al que le había dedicado mucho tiempo y esfuerzo junto a un equipazo de profesionales y era el mismo viernes previo al maratón por lo que no tuve un adecuado descanso y una adecuada alimentación.

A eso le sumamos un viaje en coche “accidentado” el mismo sábado con visita al hospital en Sevilla del cual salí casi a medioanoche, a escasas 8 horas para tomar la salida del maratón, sin haber cenado ni descansado, y el resultado fue una carrera de mas a menos, donde en el km 30 la realidad hizo que dolores y cansancio me hicieran a flojar ese ritmo de 3:30 que llevaba para, como cada día en la vida, adaptarme a la nueva situación, sacar lo mejor posible de mi mismo y tener mucha cabeza para finalizar con salud.

Y lo hice, completando el maratón en 3:52 minutos y conservando la salud y con una buena recuperación esa misma semana, volviendo a entrenar sin problemas.

Lagrimas de emoción al completar ese sexto maratón, el mas dificil por las circunstancias y en el que en cierta manera “volví a nacer”, y saber que podía seguir pensando en disfrutar de la vida y todo lo bonito que está por venir.

La sensación de estar arropado por mi familia de sangre, en este caso mis tios que viven en Sevilla, y la familia que he elegido en el deporte y la vida, Tigers Sunning Club, me hace sentir muy feliz de ser quien soy. Esta medalla va por ellos y por mi mujer y futura hija.

Porque eso es lo importante y no lo que dicte un cronómetro… Ya habrá tiempo de batir el crono. Todo tiene su momento. Y a mi me tocaba dar gracias por la vida, que no es poco. Que no se nos olvide.

Seis maratones, seis lecciones de vida. Y nada puede pararlo.