Maratón de Madrid: La vida hecha carrera

Se hizo realidad. Crucé la meta. Sonriendo, besando el anillo de mi felicidad, con dos dedos levantados, apretando los dientes. Satisfecho, alegre, emocionado y agradecido. Mi segundo maratón completado. El primero en la casa donde este que os habla se crió, El Retiro, Madrid. En un tiempo competitivo, de los que te dejan un buena sabor de boca (3h 40m), recordando todos los momentos vividos durante los 3 meses de preparación, las personas que han estado a mi alrededor, sus historias y momentos. Y sobretodo bien acompañado. David, Transvulcania y la vida en general es para gente como tu, lo sabemos todos y tu no lo debes olvidar.

Y no fue fácil.

Los primeros 29-30 km se hicieron según el plan entre 4:50 y 5:00 minutos por km con muy buenas sensaciones, acompañado de mi pareja de maratón Rudolf, incombustible y sonriente.

Nos preparamos para los últimos 10 km  de subida duros que nos esperan hasta la meta (de Madrid al cielo dicen…) en compañía de nuestro ángel de la guarda, David, que como parte de su preparación para su gran reto (Transvulcania, ahí lo llevas) y fruto de su generosidad corre con nosotros desde el km 26.

0007Y que necesario fue ese extra de motivación, porque los últimos 10 km se hacen duros de verdad, bajando el ritmo mas de lo planeado, 5:15 m por km hasta unos realistas 5:30-5:40 que adaptamos según las fuerzas en las piernas que nos quedan.

Todavía resuenan en mi cabeza las palabras de ánimo de David; “Vas muy bien Juanvi”, “Toma agua, lo tenemos hecho”, “Nos esperan en meta, como campeones”, “Ole tus huevos”… Joder David al final haré una carrera ultra contigo y todo.

Y es cuando confirmas, que llevas dentro de ti, mucho mas de lo que pensabas. Aprieto dientes y no dejo de sonreír y agradecer con la mirada y algún gesto todos los ánimos de la gente y un plus de energía me entra al ver caras conocidas que están a pie de asfalto corriendo conmigo. Santi coño eres buena gente y no dejes que nadie te haga dudar de ello.

Y tras muchas emociones y mucho sudor (“coño hace calorcete” pienso) aparece; la puerta del Retiro, último kilómetro que corro sonriendo y gozando como nunca, David móvil en cámara grabando la llegada, emocionados, recibiendo el calor de todo el público. Joder si es que casi lloro cruzando la meta. Emma tuvo mucho que ver en eso. Mejor llegada que esa no me podía imaginar. Allí estaba ella como lo estará el resto de mi vida. A mi lado.

Estoy en meta, esperando noticias del resto de mis compañeros. Mucho esfuerzo juntos, muchas historias y motivaciones en esos dorsales. Necesito verles llegar. Necesito ver esas medallas en sus cuellos. La mía sola no me da la felicidad completa. Y vaya que si llegó la felicidad ese día. Las fotos hablan por si solas.

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No fue fácil ya os digo.

Pero cuando cruzas la meta, sonriendo y todo el mundo que te quiere está allí, llegas al club y compartes con tus compañeros lo conseguido y acabas el día lamiéndote las heridas de la batalla con esa gente con la que empezastes a correr un buen día dando vuelas al Ángel Caído (Medio Almendros forever) te queda claro que todo ha merecido la pena.

 

Pero entrenando con un gran equipo como son todos los miembros de Tigers Running Club, no podía fallar. Madrid era la gran cita para confirmar que estoy en el mundo del running para quedarme, para que sea un estilo de vida.

No voy a entrar en mucho detalle de como ha sido el entrenamiento. Os dejo los planes de entrenamientos que he seguido durante los 3 meses para todo el que sea curioso sobre el tema. Me he saltado algún día porque la vida aprieta y no vivo de esto. Pero me he esforzado siempre para cumplirlos lo mejor posible. Empecé dos semanas después que la mayoría pero no fue excusa para acabar estando en forma. Esfuerzo como en todo en esta vida es la clave. Pero ese esfuerzo vale la pena si entrenas con gente que tiene los conocimientos, la experiencia y la pasión necesarios para ello. Prueba un día (de manera gratuita) en un club para runners populares como Tiger Running Club y verás de que te hablo.

Al final todo se basa en buscar tu objetivo y luchar por ello, pero de manera equilibrada. Si no entreno como Javi Gomez Noya y vivo para ello, no haré nunca sus tiempos. Asi que no juguemos a ser Gomez Noya. Juguemos a ser el mejor yo posible. Esto se puede aplicar a todo en la vida.

Nos vemos en la siguiente batalla.